La llegada a casa del cachorro es un momento muy importante, deja a su madre y a sus hermanos, y se enfrenta a un mundo nuevo. Hay que intentar, en la medida de lo posible, que sea un comienzo agradable. Debemos tener preparada una camita confortable, en un sitio cálido y silencioso, un comedero y un bebedero, y hemos debido pensar dónde queremos que haga sus deposiciones hasta el momento de empezar a sacarlo a la calle. La zona de dormir y comer debe estar suficientemente alejada de la zona del pipí, ya que de manera innata intentarán mantener su alojamiento lo más limpio posible.

El periodo de socialización del cachorro va desde las tres semanas de vida hasta los tres meses. Esta es la etapa en la que el perro aprende y se adapta a lo que es el mundo, durante estas semanas estará dispuesto a considerar normal todo lo que le queramos mostrar. A partir de los tres meses, entran en la etapa juvenil, en la que ya son mucho más desconfiados y precavidos, y en la que tardarán más tiempo en asumir las novedades. Así pues, hay que aprovechar la socialización, ya que es con diferencia la etapa más importante del desarrollo del perro. Debemos relacionarlo con personas, niños, sacarlo a al calle para que oiga coches, motos, camiones, montarlo en el coche, ponerle la correa, bañarlo, relacionarlo con otras especies…, y en general mostrarle todo lo que en el futuro va a ser su mundo. Una adecuada socialización previene la mayor parte de los problemas de fobias y agresividad que luego vemos en la edad adulta.

La alimentación es otro punto muy importante. El cachorro, a partir de las 6 semanas, debe comer tres veces al día, un pienso de cachorro adaptado al tipo de raza que sea. Se debe dar 1/3 de ración mañana, mediodía y noche y dejarla puesta una hora, si no se la come retirarla hasta la siguiente toma. Esto puede variar en las razas toy que pueden necesitar tener el alimento siempre disponible. Deben comer pienso de cachorro hasta los 10, 12 o 15 meses en función de si es una raza pequeña, mediana o grande respectivamente.  El agua debe de estar siempre a su disposición.

Los cachorros deben desparasitarse internamente por primera vez a las cuatro semanas, quince días después si tienen lombrices, y luego cada tres meses de manera rutinaria. Para eso le daremos unas pastillas durante unos días  mezcladas con un poco de alimento blando y apetecible.

La pauta de vacunación en líneas generales es la siguiente:

  • 6 semanas: Parvo y Moquillo
  • 9 semanas: Parvo, Moquillo, Hepatitis y Parainfluenza
  • 12 semanas: Parvo, Moquillo, Hepatitis, Parainfluenza y Leptospirosis
  • 20 semanas: Rabia
  • 24 semanas: Rabia
  • Primer año: Parvo, Moquillo, Hepatitis, Parainfluenza y Leptospirosis
  • Anualmente: Rabia, Parainfluenza y Leptospirosis
  • Tercer año: Parvo, Moquillo, Hepatitis, Parainfluenza y Leptospirosis

El microchip o identificación electrónica es obligatoria a partir de los tres meses y es indispensable para poder vacunar de Rabia.

En algunas ocasiones la vacuna puede producir un poco de fiebre o malestar, en cuyo caso le indicaremos qué medicamento pueden utilizar. Es importante no automedicar a nuestras mascotas, tienen un tamaño y en ocasiones un metabolismo para los medicamentos distinto al nuestro, por lo que podemos causarle más daño que alivio, especialmente en el caso de los cachorros.

El baño no está contraindicado en los cachorros. Si es necesario puede hacerse, pero debemos tomar una serie de precauciones, poner el cuarto de baño calentito, utilizar agua tibia, secarlos muy bien con toalla y luego con secador, y no sacarlos del cuarto de baño hasta que estén totalmente secos. El baño no produce moquillo, y en ocasiones es imprescindible para mantener las condiciones higiénicas necesarias para el cachorro y para nosotros.

Debemos proporcionarle juguetes específicos y adaptados para ellos, no les debemos dejar nuestros objetos viejos, por ejemplo un zapatilla, porque luego no distinguirán entre la vieja y la nueva y tendremos un problema. Deben tener pocos juguetes y fácilmente reconocibles, de manera que sepan que todo lo demás no deben cogerlo ni morderlo.

Es importante acostumbrarlos desde primera hora a sus hábitos higiénicos. Debemos decidir si vamos a querer sacarlos a la calle, o si es una raza toy, si preferimos ponerles una bandeja higiénica para sus necesidades. Es más fácil acostumbrarlos directamente a una cosa, que optar por un paso previo que una vez  aprendido, tendremos que volver a cambiarles. Es cierto que el estado inmunitario del cachorro hasta que las vacunaciones se terminan a las 12 semanas, no protege totalmente a nuestra mascota, así que tendremos que buscar un término medio entre protegerlo de posibles enfermedades, socializarlo correctamente y enseñarle sus hábitos higiénicos desde primera hora. Nuestra recomendación es que 10 días después de la primera vacuna empecemos a sacarlo a la calle, relacionándolo sólo con perros o gatos que sepamos que están sanos y no llevándolo a zonas donde haya muchos animales. Las primeras veces la calle o les asustará o les emocionará y no se entretendrán en hacer sus cosas, pero conforme tomen confianza con el lugar, sus olores y sus sonidos, empezarán a hacerlo, ese es el momento de felicitarlos y premiarlos, y cuando los pillemos in fraganti en casa, les regañaremos.

Está contraindicado restregarles el hocico o regañarles si ya hace un rato que lo ha hecho porque no lo entenderán.
Si decidimos utilizar una bandeja higiénica, la colocaremos en un lugar alejado de su comida y cama, con acceso fácil durante todo el día. En las horas en las que preveamos que necesiten hacer pipí, debemos llevarlos a al bandeja y premiarlos si lo hacen adecuadamente.

El personal de la Clínica Veterinaria Albatros le da la bienvenida a nuestro Centro y a la aventura de tener un cachorro y deseamos poder se partícipes de su crecimiento y evolución.

Bienvenidos.