Con la llegada del buen tiempo nos apetece salir más a menudo a la calle, alargar los paseos con nuestros animales de compañía o planificar salidas al campo. Conviene recordar algunas recomendaciones y precauciones asociadas a la llegada de los meses de primavera para evitar posibles problemas de salud en nuestro perro o gato.

La Procesionaria.

La oruga “procesionaria” (Thaumetopoea pityocampa) comienza a aparecer con las primeras temperaturas primaverales y los días soleados de febrero-marzo cuando se desplaza en hilera desde sus nidos en los árboles hasta encontrar un sitio bajo tierra donde realizar su muda. Esta “hilera” llama la atención de nuestros perros ya que a menudo suelen aproximarse a ellas para olfatearlas, jugar con ellas e incluso, morderlas.

 

Es aquí donde puede surgir un serio problema para nuestro animal de compañía. La Procesionaria tiene unas espinitas microscópicas en su cuerpo, las cuales son irritantes y producen una urticaria severa al contacto con la piel y las mucosas (conjuntiva, labios, lengua). Las consecuencias de dicho contacto puede ir desde una leve irritación de la piel hasta una inflamación severa de los tejidos, bloqueo de las vías respiratorias o necrosis en la lengua.

 

Lo primero que hay que hacer si algún animal entra en contacto con la oruga, es realizar un lavado profuso/intenso con agua o suero fisiológico y a continuación acudir al veterinario lo antes posible para comprobar la gravedad del proceso.

La Procesionaria suele anidar en zonas verdes como parques o jardines pobladas de pinos, cedros y abetos. Por lo tanto, recomendamos aumentar las precauciones a la hora del paseo si sueles acudir con tu perro o habitáis en zonas próximas a este tipo de árboles.

 

 

Golpes de calor

Los perros y los gatos son muy sensibles a las altas temperaturas ya que regulan la temperatura corporal de forma diferente a como lo hacemos los humanos. Al carecer de glándulas sudoríparas, el calor corporal lo eliminan a través del jadeo o de las almohadillas de las patas. Por tanto, un exposición prolongada al sol o a unas altas temperaturas pueden desembocar en un inmediato golpe de calor. Es decir, un aumento severo de la temperatura corporal con un consecuente fallo en los mecanismos de termoregulación.

 

Esta situación puede poner en riesgo la vida del animal pues puede derivar en coagulación intravascular diseminada CID, en coma e incluso en la muerte del paciente.

 

Los síntomas que nos alertan de que nuestro animal puede estar sufriendo un golpe de calor son: hipertermia, jadeo intenso, congestión, postración o incapacidad para mantenerse de pie. Ante esta situación, te recomendamos acudir inmediatamente a tu veterinario donde se actuará de urgencia.

 

Algunas de las precauciones que podemos tomar para evitar que nuestro animal sufra un golpe de calor pueden ser: evitar paseos prolongados durante las horas de más calor, evitar su exposición directa al sol en la playa o en la terraza, no dejarle encerrado en lugares sin ventilación como nuestro coche y ofrecerles a menudo agua fresca.

 

Especialmente cuidado debemos tener con determinados animales que por su anatomía, edad o patología les convierte en especialmente vulnerables a los golpes de calor. Tal es el caso de las razas braquicefálicas (de hocico chato) como Carlinos, Bulldogs, Bóxers o gatos Persas, así como también de animales obesos, animales enfermos y cachorros.

 

Garrapatas

La llegada de la primavera también nos recuerda que debemos estar atentos a las temibles garrapatas. Perteneciente a la familia de los ácaros, éstas suelen habitar en zonas de clima mediterráneo, ya sea zonas verdes y ajardinadas como también en grietas y ranuras de nuestras casas. Hay varios tipos de garrapatas, si bien en España las más comunes son la Ixodes Ricinus y la Dermacentor reticulatus.

 

Se anclan con facilidad a la piel del animal, parasitado con sus mandíbulas. Gracias a su saliva, la cual contiene agentes anticoagulantes, succionan su alimento, la sangre del animal, llegando a multiplicar su tamaño hasta 10 veces más grande tras la ingesta de la sangre.

 

Lo más importante a la hora de hablar de las garrapatas es que son transmisoras de enfermedades. Concretamente de parásitos hemáticos, que entran dentro de la célula sanguínea. Las enfermedades más comunes que transmiten son: Rickettsia, Babesia y theileria, entre otras.

 

Se reproducen y proliferan en los meses de primavera. Por lo que la mejor arma contra estos parásitos es la prevención. Con la llegada del buen tiempo, conviene acudir a nuestro veterinario para aplicar un tratamiento antiparasitario a nuestro animal ( collar o pipetas). Además, si nuestro animal es de pelo largo, se aconseja revisar su pelaje con mayor frecuencia.

Si tienes cualquier duda o prefieres ampliar información sobre la Procesionaria, los golpes de calor o las garrapatas, en la Clínica Veterinaria Albacora estaremos encantados de atenderte.